Profundos sentimientos de autocompasión, verguenza y enojo me invaden mientras tiemblo dentro de mis sábanas. Hace ya varios años que no salía del baño completamente envuelta en mi toalla. Peor aún, el frío que siento es tal que me he metido a la cama y amenacé con no salir de aquí. Mientras sufro mi falta de determinación y me lamento de la debilidad que me ha mantenido enferma recuerdo sonriente mis ya características salidas del baño; la última fue apenas ayer y la próxima será quizas mañana o en dos días, pero a mi me parece como si fuera un recuerdo de otra vida.
Giro las llaves en la regadera, el agua debe estar tibia, casi fría: Lo primero, el lavado del cabello seguido de mis dientes y luego la cara; es importante decidir cuál de los 3 geles especiales usaré hoy. Unos minutos de contemplación, es importante disfrutar del ritual. Sigue el lavado del resto del cuerpo, se hace por secciones, con jabones, geles y esponjas especiales para cada una de ellas. Finalmente, el acondicionador, y mientras espero a que penetre las puntas lavo las medias del día anterior. Tras el enjuague final y algunas veces unos minutos más de contemplación viene un disparo de agua helada, todo para tonificar. Salgo de la ducha, envuelvo mi cabello en su toalla y tomo la otra para deshumedecer un poco el resto de mi cuerpo y la vuelvo a colgar. Siguen las 5 cremas distintas, entre humectantas faciales y corporales, reafirmantes y otras magias pierdo algunos minutos viéndome al espejo. El paso final, el desodorante. Después de tan agotador ritual salgo del baño con sólo una toalla alrededor de mi cabeza y sinténdome libre y feliz, es bueno disfrutar el aire así haga mucho frío. Unos minutos al aire y toda el agua ha desaparecido y es hora de vestirme.
Cómo extraño el aire en este momento, aún así sigo sin querer salir de mi cama. Repentinamente algo me obliga a salir, a luchar contra este frío estúpido. Llaman a la puerta, una visita inesperada me ha hecho recobrar el valor y me saca de este autocompasivo letargo. Soy yo nuevamente, el aire me toca y no me siento vulnerable ni desprotegida, me siento nuevamente viva.
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1 comentario:
hasta se me antojó el bañito... uhmm... pensándolo bien, debería bañarme!! tengo una cita en una hora hahaha.
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