viernes, 11 de enero de 2008
Y que se me seba
Claro, pues todo mundo pensó que yo me pasé una semana llorandole al amor al son de Jacques Brel y de Edith Piaf, pero no. He llorado sí, pero no al amor, sino de dolor. Resulta que mi plan fue saboteado por los nachos y los tamales del lunes, ¿cómo? indigestión y colitis. Maldita sea mi suerte que mañana voy a estar en el laboratorio para pruebas de sangre y radiografías; no puedo comer en por lo menos una semana y me recetaron tantas medicinas que esto parece farmacia. Ya les contaré cómo me va.
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